Capítulo 25.
Sofía
Mis brazos me permiten sentir los bordes de mis cicatrices, mientras mi cabeza repite lo que vi. Se las hicieron también. Lo marcaron cómo a un animal. Lo trataron peor que a uno.
Escucho la voz de Abraham discutiendo con el hijo y su esposa, al enterarse de lo sucedido, pero mi cabeza sólo repite eso.
—Eso es imposible—, alega Abraham, aunque sus gestos son los que estudio, más que sus palabras —No vamos a meternos en una guerra que no nos compete. Es un suicidio en masa y no voy a par