Capítulo 109.
Sofía.
Las horas pasan con nosotros metidos en ese lugar, donde observo la debilidad de mi hijo, junto a la mía que termina en un mareo.
Se abraza a mí como si quisiera que lo ayude, entretanto no puedo hacer más que devolver las palabras para prometer que haré lo que sea con tal de mantenerlo con bien. Se queja más, los huesos comienzan a dolerme, el pecho me arde como si estuviera cansada.
Quiero ayudar. Saber qué hacer. Su temperatura baja más, al punto que los temblores se sienten casi c