Efectivamente, Alexander se encontraba furioso por todo lo sucedido. Exponer a su hermanita de esa forma tan vil era algo imperdonable, así que Mario descubriría las consecuencias de sus actos por sus propias manos.
—No lo dejes huir—dijo James al notar cómo el muchacho intentaba zafarse del agarre de su hijo.
—Te creíste muy valiente por publicar esas fotos, ¿no?—preguntó Alexander completamente fuera de sí.
—Ella se lo buscó—fue lo único que pudo alegar a su favor el chico.
—¿Cómo dices?