—¡Lo hicimos!—comentó Emma, emocionada.
Hazel la miro sin comprender, mientras que Mía la felicitaba.
—Excelente, amiga. Ya te habías tardado.
—Disculpa, ¿qué fue lo que hiciste?—indagó Hazel, quien no sabía lo que sucedía.
—Últimamente, has estado en la luna—la regañó su amiga—. Te conté el otro día que había empezado a salir con un chico. Y bueno, pues, paso. Tuvimos relaciones.
—Pero si a penas lo conoces…
—¿Eso que importa, Hazel?
La castaña se quedó mirando a Emma sin entender sus palabras