Capítulo 23: Nadie se mete con la señora de Del Valle.
La mañana avanzaba con la precisión fría que caracterizaba los días de trabajo en el corporativo Del Valle. El edificio respiraba eficiencia, movimiento y silencio controlado, pero dentro de la oficina del CEO, algo distinto se cocinaba. Luciano tenía la mirada fija en la computadora, revisando los informes enviados desde las distintas sucursales. No obstante, su mente no estaba del todo presente; seguía pensando en Bianca, en cómo había amanecido, en si aún estaría nerviosa después de aquella noche intensa y significativa.
A pesar de la calma aparente, se sentía inquieto. Tenía la sensación de que algo más estaba ocurriendo en la empresa de Bianca, algo que no había logrado identificar del todo, pero que se insinuaba en la forma en que ella había cortado la llamada esa mañana. No era miedo, no era angustia, pero sí había una sombra. Una sombra que él no estaba dispuesto a dejar pasar por alto.
Tres golpes suaves resonaron en la puerta.
—Adelante —dijo Luciano sin levantar la vista.
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