La mañana los encontró todavía enredados en las sábanas del hotel, con la luz filtrándose tímidamente entre las cortinas. Bianca despertó primero, sintiendo el peso del brazo de Luciano sobre su cintura, el calor de su cuerpo pegado al de ella. Durante un largo momento, solo lo observó dormir. Su rostro, ahora relajado, había perdido esa tensión desesperada de la noche anterior. Parecía en paz.
Recordó todo. Cada beso, cada caricia, cada palabra susurrada. Y aunque su memoria seguía siendo un r