La habitación parecía haberse quedado sin aire. Luciano estaba de pie, en ropa interior, sintiendo cómo un calor que no era normal recorría cada centímetro de su cuerpo. El sudor perlaba su frente, su pecho, su espalda, deslizándose por la piel como ríos diminutos que dejaban estelas brillantes. Su corazón latía con una fuerza que casi dolía, un bombeo desbocado que resonaba en sus oídos como un tambor de guerra. En su mente las imágenes se atropellaban, imágenes que no quería tener, deseos que