—No, Alex —Le digo por milésima vez, pero él no me escucha y prosigue jalando mi brazo para arrastrarme y obligarme, prácticamente, a entrar a la casa.
Mi novio, es muy extraño llamarlo de esa forma, en fin, Alex es la terquedad personificada y él no acepta un no como respuesta. En ocasiones detesto su actitud.
No es posible que siempre termine cediendo a él y haciendo su santa voluntad.
Él prácticamente me empuja y luego se dedica a agarrarme de la cintura. Yo sé que es una pésima idea,