Me puse un vestido rojo, suelto y delicadamente elegante, cuidando de que no marcara demasiado mi embarazo incipiente. Dejé mi cabello suelto y me puse un saco discreto para completar el conjunto, tratando de sentirme segura mientras me preparaba para enfrentar la noche.
El camino hacia la fiesta fue tenso. Mis pensamientos se concentraban en Vera, mi luz en medio de la confusión emocional, pero también en el inevitable encuentro con Alexis y Diana juntos. Llegamos y el bullicio de la fiesta