Me despertaron los sonidos del timbre, era como si el mismísimo diablo estuviera tocando la puerta de mi casa. Bajé las escaleras aún con mis ojos rojos y lanzando bostezos. No alcancé a divisar quién está tocando la puerta cuando sentí un golpe en mi mejilla.
Fue tan fuerte que caí al suelo debido al impacto, creo que me dejará marcas. No puedo creer que se haya atrevido a golpearme. Durante toda mi vida nunca me ha puesto una mano encima, pero ahora parece fuera de sí. Es como si el mismísimo