Alba
Estaba muy asustada, amarrada en una cama. Brad había dormido conmigo, diciéndome que todo estaría bien, que me amaba y que huiríamos juntos. Yo no dejaba de preguntarle dónde estaba mi madrina y qué era lo que había pasado. Su respuesta siempre era la misma: una promesa vacía de que todo se arreglaría.
La siguiente mañana llegó. La luz del día entraba por las pequeñas ventanas, pero no traía consigo ninguna esperanza. Estaba exhausta, con el cuerpo dolorido y la mente embotada por el m