Para Samantha ese simple gesto de su marido significó demasiado, ella siempre fue una joven cita solitaria, se dedicaba a cuidar a su familia y trabajar duro para darle el sustento diario. Luego de tomar una ducha caliente, se puso un abrigo de piel rojiza, proporcionado por su esposo, él se estaba comportando con ella de maravilla, por lo que no pudo evitar que un par de lágrimas resbalaran de sus ojos.
—No llores—su esposo le besó la frente con ternura y ella lo abrazó. Sintiendo así una cali