No podía ser su mente de seguro le estaba jugando una mala pasada, cerró los ojos con fuerza deseando que la visión de su ex desapareciera ante él, pero sucedió todo lo contrario la fémina acortó la distancia entre ambos, buscando su cercanía. Iker aspiró el aroma familia, era ella, la mujer que debió ser su esposa. Sahira estaba ante sus ojos.
—¿Por qué tardaste tanto en venir por mí?—ella le sonrió, estaba tan cerca que podría besar sus labios sin esfuerzo.
—¿Acaso esto es una broma?—soltó Ik