Por Carolina
Llegué a casa desesperada por abrazar a las nenas.
Las abracé llorando, emocionada como nunca.
No sé cuanto entendía Brenda, Priscila sí entendía lo que había sucedido.
-¿Cómo lograste que firme?
Me preguntó Priscila.
Esa pregunta, casi de adulto, me descolocó.
-Lo logró Sergio, que es el mejor abogado, y también vos, cuando hablaste con el juez, pero hay cosas de las que no se puede enterar nadie más.
-Sí, lo sé.
-Y perdón, pero le cedí a Silvia en nombre de ustedes algunos bienes