Por Sergio
Llegaron Silvia y su abogado.
Le hago una seña al secretario.
Nos hacen pasar en forma inmediata.
La cara de Ricardo me decía que no estaba de acuerdo con nada.
Comprendía la situación, pero no estaba de acuerdo.
Firmamos las tres copias.
Una la archivaban en el juzgado.
Las otras dos quedaban para cada una de las partes interesadas.
Una vez que todos los documentos estaban a resguardo y cuando se estaban despidiendo, vino la parte que más disfrutaba Ricardo.
-Abogado, hablemos de la