Bruno no se equivocó para nada, Mora estaba en su casa, angustiada, sin dejar de pensar en Piero, en cada detalle que tuvo con ella.
También pensaba en su mirada fría y llena de desprecio cuándo ella le dijo que no se habían cuidado.
Ella dedujo que él estaba esperando algo, algún motivo para ofenderse y terminar esa relación casi de amantes que tenían.
No se explicaba por qué le dijo que la amaba, porque la cena romántica de la otra vez en ese departamento, porque la persiguió todo el día besá