La atmósfera en la pequeña cabaña que habían alquilado como refugio temporal era tensa. Afuera, los vientos de la montaña silbaban, pero dentro, las palabras se cargaban de una tormenta aún más intensa. Lirio se encontraba en una esquina de la habitación, los brazos cruzados, mientras Hakon, con su imponente figura y su ceño fruncido, la miraba fijamente desde el otro extremo.
—¿Buscar a Dantes? ¿En serio? ¿Después de todo lo que te hizo? ¿Después de todo lo que le hicimos en tu vida para pr