Las damas caminaban por las calles de Corso Umberto, la principal arteria de la ciudad donde se encuentran las tiendas más exclusivas, con sus gafas de sol de Louis Vuitton que acababan de adquirir, ya que al salir tan rápido olvidaron las suyas en la mansión. Todas se detuvieron frente a Dolce & Gabbana, admirando los vestidos detrás del cristal, con detalles bordados a mano que capturaban la atención de las tres chicas que sabían mucho más de alta costura que Lirio, que solo veía la extravaga