Alina
El amanecer se levanta lentamente, pintando el cielo con matices rojizos. El viento sopla con una aspereza inusual, llevando consigo un olor metálico a sangre y ceniza. Estoy frente a la entrada del refugio, el corazón latiendo violentamente en mi pecho.
Damon está allí, a mi lado, en silencio. Lleva una camisa negra, abierta en el cuello, y un pantalón oscuro. Su rostro está tenso, sus rasgos marcados por una fatiga que intenta disimular. Sus ojos dorados brillan en la penumbra de la