“Si no vienes, iré a tu casa y te cogeré allí mismo” leí.
—Es un idiota —solté y dejé el celular a un lado del escritorio. Pensé que hasta Adam Sanders tendría un límite, no sería capaz de hacer algo como aquello.
Me concentré en leer el libro que llevaba estudiando toda la mañana. Mi madre no se encontraba en la ciudad, había viajado a supervisar las reparaciones de la vieja casa que había heredado de mis abuelos, justamente la casa que años después yo terminaría heredando y donde Hugo intent