Capítulo 121

Mierda, había vuelto a despertar demasiado tarde. La pantalla del celular se iba apagando de a poco, entre más parpadeaba, divisaba mejor el número doce en el dispositivo, hasta que dejó de alumbrar y el fondo negro reflejó mi rostro demacrado escondido entre las sábanas.

Había faltado a la cita con Francisco. Tenía seis llamadas perdidas y veinte mensajes en el WhatsApp, los cuales no iba a leer, porque ya sabía de quiénes eran.

Mis labios comenzaron a temblar y mis pupilas se inundaron de lág
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