—Hoy no me esperes, me quedaré a dormir en mi apartamento —dijo Marcos, sujetando el teléfono entre el hombro y la oreja mientras ordenaba los contratos seleccionados en una carpeta. Tenía que revisarlos con su padre y pensar cómo presionar elegantemente a Valmont… sin acabar él mismo en una posición incómoda.
—Marcos… —la voz de su esposa tembló.
En la pantalla del portátil apareció una notificación de Tim. Marcos abrió el chat.
Un meme buenísimo.
—¿Sí?
Desde el auricular llegó un suspiro carg