La oficina estaba en silencio, salvo por el sonido ocasional de los teclados y el suave murmullo de las hojas al ser pasadas de un lado a otro. José Manuel y Eliana estaban absortos en su trabajo, rodeados de documentos y propuestas que necesitaban revisar antes de la reunión de la tarde. El aire estaba cargado de concentración, como si ambos intentaran mantenerse enfocados en la tarea, sin dejar que sus pensamientos los distrajeran.
Eliana, como siempre, mostraba una actitud profesional, pero