Isaac caminaba por la acera con Gabriel de la mano. El sol estaba alto, y el aire estaba impregnado con el calor de la tarde, pero Isaac no podía disfrutar del momento. Había algo en su mente que no lo dejaba tranquilo. Aunque estaba acostumbrado a llevar a Gabriel a jugar, hoy se sentía distinto. No era la primera vez que su hijo salía a jugar con Samuel, pero había algo en esta ocasión que lo tenía nervioso, algo que no podía ignorar.
¿Qué pensará María José de esto?
Era la primera vez que Ga