La tormenta afuera no era de paz. La lluvia seguía cayendo muy fuerte golpeando la ventana, los relámpagos partiendo el cielo, iluminando la finca con destellos duros y fugaces. Este tipo de oscuridad y confusión en mí podía hablar más fuerte que las palabras jamás podrían.
Aún sintiendo la alta tensión que William acababa de crear, señalándome como su objetivo principal e incluso diciéndolo en voz alta, haciendo que cada nervio de mi cuerpo gritara más fuerte.
Las manos de Xavier todavía estab