Me quedé despierta, mirando las sombras tenues que se arrastraban por el techo, mientras mi mente se negaba a callarse. La noche se sentía más pesada de lo normal, como si el aire mismo trajera una advertencia. Algo estaba cambiando algo que aún no podía ver, pero podía sentirlo profundamente en el pecho.
La finca Blackwood estaba en silencio.
Demasiado silencio de lo habitual.
Me giré ligeramente, mirando la silueta oscura a mi lado. Xavier estaba quieto, su respiración constante, pero algo me