La mansión Blackwood estaba más silenciosa de lo habitual. Todo hablaba en silencio.
Los pasillos yacían en un silencio antinatural; cada paso que resonaba sonaba como un susurro que no pertenecía a ese lugar. Parecía como si nadie viviera en la mansión Blackwood. Incluso los sonidos familiares de las sirvientas habían desaparecido, como si toda la casa estuviera conteniendo la respiración, esperando que algo sucediera.
Dentro de mi habitación, me dejé caer en el borde de la cama, sosteniendo m