El Palacio de Cibeles resplandecía bajo la iluminación dorada, un faro de opulencia que ocultaba la podredumbre de quienes caminaban por su alfombra roja. La élite de Madrid, vestida con seda y joyas que podrían alimentar a naciones enteras, murmuraba sobre la "trágica desaparición" de Alessia Valerón.
Arturo Valerón, el anfitrión de la noche, se movía entre los invitados con la gracia de un depredador que se sabe victorioso. A su lado, Julián Cázarez brindaba con champán, celebrando por adelan