El lugar elegido para el encuentro era una estación de servicio abandonada en los límites de Burgos, un punto muerto entre el norte y el sur donde el viento soplaba con una furia sorda. Valeria esperaba dentro del coche de Marcos, observando cómo la lluvia golpeaba el parabrisas. A su lado, Marcos mantenía las manos sobre el volante, con la mirada fija en el retrovisor.
—Si esto es una trampa y Adrián aparece con él, nos vamos en el acto —advirtió Marcos. Su voz era una línea tensa de preocupac