Cuando Sol tuvo dos años, le enseñamos a plantar flores — un día de primavera con el sol brillante y el aire lleno de aroma de jazmín. Estábamos en el patio de la casa vieja, junto a la rosa blanca que había sido la señal de su llegada. Liam me ayudó a preparar un pequeño hoyo en la tierra, y le di a Sol una semilla de rosa roja — igual que la que le dije a Liam en el río hace tantos años.
“Tienes que plantarla en la tierra, mi amor”, dijo Liam, cogiendo la pequeña mano de Sol y ayudándole a co