Andrés como siempre era visto por las madres de familia, Madison en vez de ponerse celosa fue que empezó a reír ya que la que verdaderamente estaba en tal estado era Aria.
— Mira esas lagartonas, mami. Desnudan a papito con la mirada, anda, ve y defiende tu lugar como su esposa, que sepan que papaito tiene dueña.
— Cariño no es necesario que yo haga eso, tu padre me da mi lugar porque así tiene que ser. Recuerda algo, nunca tienes que pedirle a alguien que te dé algo que por derecho te pertene