El jueves al mediodía, en el restaurante La Perla, un establecimiento lujoso en el corazón de la ciudad, Emma entró con paso discreto, mirando a los alrededores.
Escaneó el lugar hasta que vio a Mindy, sentada en una mesa apartada junto a una ventana con vistas a la ciudad. Mindy, con un vestido rojo ajustado que resaltaba su figura, revisaba su celular con una expresión de impaciencia, su corto cabello perfectamente peinado cayendo justo sobre sus hombros. Emma se acercó, inclinando la cabeza