Ameline despertó a la mañana siguiente y se encontró sola en la cama, lo cual hizo que el arrepentimiento de lo que había hecho anoche la golpeara con más fuerza.
Sabía de antemano que se iba a arrepentir, pero… maldita sea, el arrepentimiento, la vergüenza y el sentirse como una cualquiera le estaban pesando más de lo que nunca habría podido predecir.
—Esto me pasa por no darme a respetar —murmuró Ameline luego de que se despertó a la mañana siguiente con el peso de la soledad golpeándola co