Mundo ficciónIniciar sesiónEsto es inconcebible.
Entonces las siento, calientes, desoladas, cayendo por mis mejillas.
Su sabor llega a mis labios cerrados fuertemente y prevalece allí, distante, acongojado.
Me aparto de Alina, que intentaba retenerme, me acerco y me arrodillo a su lado. Mi mano, titubeante, se acerca a la suya. Mis dedos se deslizan por su dorso y tiemblan por su frialdad.
Mi garganta se aprieta, mi pecho se comprime, mi nariz pica y mis ojos arden.
Nuevas l&aa