Capítulo 89. Que la luna y el tiempo sean testigos
Kael siente un estremecimiento recorrerlo. Sus labios tiemblan.
—No recordará lo que vivió contigo, ni lo que perdió, ni el sacrificio que hizo. Todo será borrado, salvo lo que su alma conserve en lo más profundo —añade Selene.
Kael baja la cabeza, sus puños se aprietan contra el suelo. Un dolor nuevo lo atraviesa: el de ser borrado de la memoria de la mujer a la que ama, pero que no tuvo el valor de reconocer a tiempo.
—¿Entonces dónde estaré yo mientras ella renace? —pregunta con la voz ronca