Capítulo 38. ¿Lyssara?
El padre contiene el aliento. ¿Las runas fueron vulneradas?
—Excepto… aquella noche en el hotel —continúa, con un rubor intenso cubriendo su rostro—. Cuando desperté, no lo tenía en mi cuello, pero lo encontré junto con mi ropa y no me lo he vuelto a quitar desde entonces.
El padre Ezequiel contempla a Aria en la semipenumbra de la sacristía. Su corazón se inquieta; algo dentro de él le dice que lo que está ocurriendo con ella no es simplemente una crisis pasajera. Observa cómo ella baja la mir