Capítulo 102. No habrá amanecer para ninguno de los dos
El amanecer los encuentra todavía en lo alto del tronco. El frío de la madrugada ha disminuido y el cielo despejado deja ver cómo el sol comienza a asomarse por entre las montañas. Aria abre lentamente los ojos y se queda maravillada ante la inmensidad que tiene frente a sí. La neblina se dispersa entre las copas de los árboles y el aire fresco llena los pulmones. Por un instante, se olvida de todo lo que pasó la noche anterior y solo contempla el paisaje, como si de verdad estuvieran flotando