Punto de vista de Rocío
Por un momento, reinó el silencio. Max acariciaba su espalda, dibujando con la yema de los dedos formas invisibles sobre su piel. Rocío, aún temblorosa, se aferró a él, pero su mente ya no estaba solo en lo que habían compartido… sino en lo que no se habían dicho.
—Max… —susurró, sin mirarlo directamente—. ¿Y Anastasia?
El cuerpo de él se tensó bajo su tacto. Rocío levantó el rostro, buscando sus ojos. Pero él no la miró.
—¿Ella… sigue siendo tu novia?
—No —respondió, des