Punto de vista de Isabella
Isabella corría sin detenerse, con las lágrimas desbordando. Todo estaba mal. Había guardado secretos que la hacían vulnerable, y ahora sus amigas, su hermano… y hasta esos trillizos lo sabían. ¿Cómo habían llegado a este punto?
Se detuvo cerca de la carretera. En la vereda, unos mendigos charlaban entre ellos. Al pasar junto a ellos, un escalofrío le recorrió la espalda. Se sintió observada.
—¿Isabella? —preguntó una voz conocida.
Era uno de los amigos de Adán. Uno de