Capítulo 220.
Las manos de Derek temblaron como jamás lo habían hecho, en los ojos del hombre se vio algo que su padre muy pocas veces —o tal vez jamás— había visto: un genuino pavor, un miedo explosivo, una vulnerabilidad absoluta e indescriptible; frente a todos los espectadores de aquella trágica escena, Adalia recibió el disparo que iba direccionado hacia Dominick, la suerte nunca había estado de su lado, y tal vez nunca lo estaría, la bala pudo haberse incrustado en sus brazos por la posición en la que