Capítulo 221.
Sentía una presión asfixiante en su pecho, también, un profundo dolor en sus piernas, como si estas habían sido rotas por dos enormes martillos; cada vez que sacudía sus muslos, podía sentir el vaivén de sus huesos rotos, dolía como solo quemarse en el mismo infierno podía doler. En vista de que tenía capacidad nula para mover sus piernas, Derek decidió que tenía que intentar mover sus manos, para liberarse de aquellas cadenas que tenía envueltas en todo su cuerpo. No poseía idea alguna de en d