Capítulo 21.
Una convulsión fuerte enfrascada en suma vehemencia mezclada con aprensión zarandeó la medula de Adalia de tal modo que el móvil se escurrió de sus manos que de inmediato se humedecieron en transpiración, siendo encerradas por un escuálida capa que no desistía de expandirse.
Dejó desplomar su esbelto cuerpo en la cálida cama sin proporcionarle nada de cuidado o importancia al malestar que lesionaba sus extremidades a