Mundo ficciónIniciar sesiónTenía la boca demasiado seca, sus labios agrietados.
Carraspeó su garganta, se movió hacia la izquierda, luego hacia la derecha de manera torpe y lánguida, intentó abrir sus ojos, pero de inmediato los cerró, poco a poco reanudó la acción, esperando a que éstos se acostumbraran a la luz de aquella habitación en la que se encontraba.
Cuando por fin sus azules ojos se encontraron abiertos, Adalia intentó







