Capítulo 120.

Su rostro se frunció, en él se dibujó una mueca de confusión. Adonis, el infame mayor de aquel grupo de maleantes, elevó su rostro, aunque luego este descendió, dirigiéndose hacia su reloj; habían transcurrido ya, una media hora desde que Derek le había dicho que enseñaría a Adalia a disparar. Recordaba con exactitud las palabras de Derek, le había dicho este que no tardaría más de veinte minutos

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