231.
El tiempo pareció detenerse, su cuerpo no lo procesaba, sus ojos no daban crédito a la imagen que observaba, a la imagen de Derek siendo brutalmente golpeado por Chad.
Un solo movimiento el cuerpo herido de Adalia no consiguió emitir, como una pequeña niña, cerró sus ojos, acurrucándose en su miseria mientras escuchaba los jadeos de ambos hombres a medida que se deshacían a golpes, en su cabeza había tanto dolor, tanto horror, que ni siquiera era capaz de concebir un solo pensamiento, solo podí