Alana se levantó para la defensa, vestida con su habitual traje inmaculado, irradiando un poder tranquilo. Su argumento no fue legalista, sino profundamente ético. "Su Señoría, la fruta del árbol envenenado no aplica cuando el árbol mismo es una amenaza existencial para la humanidad. VACCUS no es una corporación inocente; es una organización criminal que, en el momento de la intrusión, estaba cometiendo un crimen en curso: la conspiración para inflar precios que resultaba en la muerte evitable