El primer gran desafío del "Legado de la Sombra" no estaba en las oficinas gubernamentales ni en los tribunales fiscales, sino en el oscuro y silencioso mercado negro del arte. Alana Torres y Julián Whitethorn se enfrentaban a un mundo de coleccionistas ultrarricos, intermediarios diplomáticos y la sombra persistente de Diana Alcántara, cuyo negocio de contrabando era una red global, sofisticada y mucho más discreta que los negocios inmobiliarios de su familia. Esta nueva cacería implicaba ries