En cuanto el mayordomo la recibió, Estefanía fue guiada hacia el salón principal de la mansión Sterling.
—Oh, cariño… No me avisaste que venías —dijo Eleonor, disimulando su sorpresa al verla sin previo aviso.
Esta visita ni siquiera la había planificado. Estefanía solo sentía que era algo que debía hacer antes de mandar todo al diablo.
—Perdón, fue una decisión de último momento —respondió con un afecto sincero, acercándose a saludarla.
En los brazos de aquella mujer siempre había conseguido