Mundo ficciónIniciar sesiónLas emociones son las reacciones a los estímulos de nuestro diario vivir, ya sean negativos o positivos. Pero ¿Qué pasa cuando estas son dirigidas por nuestras inseguridades y complejos? ¿Puede una mujer al parecer lo tiene todo, llevar una vida estable al dejarse controlar por sus miedos y baja autoestima? ¿Y qué sucede cuando crees el de tu vida es demasiado para ti? En especial, si él es un hombre evasivo y poco expresivo alimenta las inseguridades de su esposa. ¿Crees ellos puedan tener un "felices para siempre"?
Leer másDespués de tres días de lamento y pensar cómo resolver su situación con Anny, Álex decidió retomar sus asuntos y buscar una academia de gastronomía para empezar sus clases. Mientras revisaba sus mensajes y sus cuentas, se encontró con el último mensaje que su esposa le había enviado y que él no había podido ver. Lo abrió al instante con manos temblorosas y el pecho agitado. Sonrió al leerlo, pues aquello le daba esperanzas, pese lo mal informada que estaba ella acerca de él y Paula.Ya todas las ganancias de su venta estaban en su cuenta y utilizó una parte para la inversión en línea, pues necesitaba dinero para subsistir mientras avanzaba en sus estudios y planeaba su restaurante. Se dio un baño y vistió un pantalón ajustado negro, con una camisa blanca que entonaba sus músculos. Se peinó como
Álex salió del baño y se espantó al ver a Paula allí.—¿Qué haces aquí? —reclamó hastiado. Esa mujer lo tenía harto con sus acosos y ya no la podía tolerar más; Anny tenía razón, ella se estaba aprovechando de la situación, pero ya era tarde para echar para atrás, de todas formas, la separación les había hecho bien.—Álex, tengo llaves, ¿recuerdas? —se acercó con descaro y coquetería mientras lo devoraba con la mirada. Ese hombre le gustaba y no se rendiría hasta tenerlo en su cama.—Eso es algo en lo que siempre he estado en descuerdo. No quiero repetirlo más, Paula; no me interesas, entre nosotros no va a pasar lo que quieres que pase, porque yo amo a mi mujer.—Eso no es posible, Álex. Tienen m&aac
Anny estaba en la cocina con su taza de café en manos, cuando él pasó con las maletas.—¿Quieres café? —fue lo único que se le ocurrió decir para retenerlo un poco más. Quería abrazarlo y pedirle que se quedara con ella, pero eso sería muy egoísta de su parte.—Claro —respondió inexpresivo y ella le pasó una taza con el líquido cafeinado. Ambos se miraban en silencio y ninguno se atrevía a mencionar palabras. Los minutos parecían lacónicos, pues ellos querían alargarlos más; tal vez no estaban listo para distanciarse por tanto tiempo y menos sin haber arreglado las cosas entre ellos. Álex miró su reloj y entendió que era hora de irse. Ya se había despedido de su pequeña en la noche, pues no tenía el valor de hacerlo con ella despierta.
—¡Felicidades, Álex! —el presidente de la empresa lo saludó con fervor—. Hiciste un trabajo espectacular con Paula Ponce. Estamos agradecidos de tu esfuerzo, sé que no te correspondía hacerlo y eso es algo que realmente apreciamos.—No tiene que agradecerme, fue un placer, señor —dijo mientras sostenía la mano de su jefe.—Álex, tenemos una oferta para ti, es una oportunidad que no debes dejar pasar —el vicepresidente, quien estaba junto al presidente, espetó con una sonrisa de oreja a oreja.—Paula Ponce va a expandir una de sus empresas en el extranjero y necesita a alguien como tú que le ayude y asesore. Ella quedó encantada con tu trabajo y nos hizo la oferta, no solo serías un asesor, ella te dará acciones y serás socio de su empresa; también nosotros recibiremos una tajada





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