—Presentaré mi renuncia —eso fue lo primero que dijo Markus cuando Vlad le contó a dónde lo habían llevado sus recuperados recuerdos.
Violeta estuvo frente a sus narices todo el tiempo.
¿Cómo iba a despedirlo si era su mano derecha? Era sus dos manos y hasta su cabeza cuando se quedaba en blanco durante las crisis. Markus seguiría ayudándolo, ahora lo necesitaba más que nunca.
—No sólo fuimos a la misma universidad, éramos compañeros —dijo Vlad—, pero ni siquiera recuerdo haber visto a Elisa a